19 años de Alameda Studio en Santander

19 años de Alameda Studio: una historia de Pilates y personas en Santander

Hoy Alameda Studio cumple diecinueve años. En abril de 2007 encontramos el local en el que podíamos empezar a dar forma a una idea que llevaba tiempo rondándonos. Ya impartíamos clases en otros centros y queríamos abrir un espacio propio, con una manera de enseñar que pudiéramos desarrollar desde el principio. En octubre de aquel mismo año abrimos las puertas, sin saber todavía cuántas personas acabarían formando parte de aquel proyecto.

Al mirar atrás, las fechas ayudan a ordenar la historia, pero lo que recordamos tiene mucho más que ver con quienes la han compartido con nosotros. Alumnos que llegaron cuando el estudio comenzaba, otros que se incorporaron mucho después y personas que estuvieron durante una etapa antes de continuar por otro camino. Algunos de aquellos primeros alumnos siguen viniendo, y encontrarnos con ellos en clase después de tantos años nos permite apreciar de una forma muy cercana todo el tiempo que ha transcurrido.

Desde dentro, diecinueve años se parecen menos a una sucesión de aniversarios que a una rutina construida entre muchas personas. Preparar las clases, explicar un ejercicio de otra manera, escuchar una duda o modificar una propuesta forman parte de un trabajo que se desarrolla día a día. Con el tiempo, esa actividad cotidiana acaba convirtiéndose también en una historia compartida.

La idea con la que abrimos el estudio

Cuando decidimos poner en marcha Alameda, ya impartíamos clases en otros centros y queríamos disponer de un espacio propio donde desarrollar nuestra manera de enseñar. Buscábamos trabajar con grupos reducidos, tener tiempo para observar y poder adaptar las explicaciones y los ejercicios a las personas que teníamos delante.

Para nosotros, enseñar Pilates exige comprender qué estamos pidiendo y encontrar una forma de explicarlo que resulte útil para cada alumno. Dos personas pueden realizar un ejercicio con el mismo nombre y necesitar indicaciones diferentes, porque llegan con distinta experiencia, distintas capacidades y una manera propia de aprender. Esa atención al proceso de cada uno fue una de las ideas que orientaron el estudio desde sus comienzos.

Abrir nuestro propio centro nos permitió trasladar esa intención a la organización de las clases y al trato cotidiano. Con los años hemos seguido aprendiendo y revisando nuestra forma de trabajar, pero mantenemos aquella idea inicial: conocer a quienes vienen a clase, escuchar lo que necesitan y dedicar atención a cómo evoluciona su práctica.

Lo que significa acompañar a alumnos durante años

La continuidad permite establecer una relación que va más allá de lo que ocurre en una sesión. Poco a poco conocemos mejor la forma de aprender de cada alumno, los ejercicios que le resultan más difíciles, las explicaciones que le ayudan y las cuestiones que le preocupan. También vamos viendo cómo cambian sus circunstancias y cómo el trabajo en clase necesita adaptarse a ellas.

Esa familiaridad no debería llevarnos a dar las cosas por sabidas. Precisamente cuando llevamos mucho tiempo trabajando con alguien, tenemos que seguir observando y preguntando. Conocer a una persona no significa que todas sus clases deban ser iguales ni que sus objetivos permanezcan intactos. Lo que necesitaba cuando comenzó puede ser diferente de lo que busca varios años después.

La experiencia del alumno tiene, por eso, un lugar importante en nuestra manera de enseñar. Necesitamos saber si una explicación se entiende, cómo se percibe un ejercicio y si el trabajo responde a lo que esa persona necesita. La clase se construye también a partir de esa información, que nos permite ajustar las propuestas y revisar nuestras propias decisiones.

Una de las satisfacciones de estos años ha sido poder mantener ese aprendizaje compartido. Nos gustaría que quien lleva mucho tiempo en Alameda siguiera encontrando atención y posibilidades de avanzar, del mismo modo que quien llega por primera vez debería disponer del tiempo y las explicaciones necesarias para comenzar.

La experiencia tiene valor cuando seguimos aprendiendo

Diecinueve años dan perspectiva, pero no resuelven por sí solos todas las preguntas. La formación continua y el interés por la anatomía, la biomecánica y la enseñanza del movimiento han acompañado la evolución del estudio y siguen formando parte de nuestro trabajo.

Continuar aprendiendo implica estar dispuestos a revisar una explicación o cambiar una costumbre. Haber utilizado una indicación durante mucho tiempo no basta para considerarla la mejor en cualquier situación. La experiencia resulta útil cuando nos ayuda a observar con más atención y a tomar decisiones mejor fundamentadas, sin perder la curiosidad por aquello que todavía podemos comprender mejor.

Esa misma intención está detrás del espacio que dedicamos a la divulgación en nuestro blog. Muchas de las preguntas que aparecen en clase merecen una explicación más extensa de la que podemos ofrecer mientras estamos trabajando: por qué un movimiento cuesta, cómo se desarrolla la fuerza, qué relación existe entre actividad física y salud o qué podemos esperar razonablemente del ejercicio.

Queremos que los artículos ayuden a comprender esos temas, distinguiendo entre lo que sabemos, lo que parece razonable y lo que todavía necesita investigarse. Compartir información también forma parte de la enseñanza, especialmente cuando permite que los alumnos entiendan mejor lo que hacen y tengan más recursos para valorar los mensajes que reciben sobre su cuerpo.

Alameda Studio hoy

Actualmente, Alameda Studio combina Pilates suelo, Pilates con aparatos y clases privadas, además de otras actividades complementarias como Barre & Motion. Seguimos trabajando en la calle Vargas, en Santander, con los grupos reducidos y la atención a cada alumno como parte de nuestro planteamiento.

En las clases de suelo utilizamos el peso corporal y distintos materiales; en las de aparatos trabajamos con Reformer, Cadillac, Chair, Barrel y otros elementos del método. Las sesiones privadas ofrecen un formato más individualizado cuando se necesita dedicar más tiempo a determinados objetivos o adaptar con mayor detalle el trabajo.

Disponer de distintas posibilidades nos permite seleccionar herramientas y modificar las propuestas. Nos interesa que haya una intención detrás de cada ejercicio y que el alumno pueda comprender qué está practicando, sin que la variedad de materiales o aparatos se convierta en un fin por sí misma.

También queremos que el estudio siga siendo un lugar en el que preguntar resulte normal. No hace falta llegar sabiendo los nombres de los ejercicios ni entender a la primera todas las indicaciones. Parte de nuestro trabajo consiste precisamente en acompañar ese aprendizaje, encontrar otras formas de explicar cuando hacen falta y permitir que cada persona se familiarice con la práctica.

Un agradecimiento que incluye a quienes estuvieron

Al cumplir diecinueve años, queremos agradecer la confianza de quienes seguís viniendo y de quienes acabáis de incorporaros. También la de todas las personas que, en algún momento, eligieron Alameda para dedicar una parte de su semana al movimiento.

La historia del centro incluye igualmente a quienes ya no están en nuestras clases. Hay alumnos que se han trasladado, han cambiado de horarios o han comenzado otra etapa; también recordamos a personas que han fallecido y con las que compartimos mucho tiempo. Todos forman parte de lo que hemos vivido aquí, aunque sus nombres ya no aparezcan en los grupos actuales.

Para nosotros, este aniversario tiene mucho que ver con reconocer esa historia compartida. Abrir el centro fue una decisión propia, pero lo que ha sucedido desde entonces se ha construido con la participación de muchas personas. El equipo, el alumnado, quienes nos recomiendan y quienes nos hacen llegar una observación contribuyen de maneras distintas a lo que Alameda es hoy.

La confianza que recibimos lleva aparejada una responsabilidad que queremos seguir teniendo presente. Cada persona que reserva tiempo para venir a clase espera encontrar un trabajo preparado y una atención adecuada, tanto si lleva con nosotros diecinueve años como si acaba de cruzar la puerta.

Lo que queremos conservar en los próximos años

Al pensar en el futuro, nuestra prioridad es seguir desarrollando una enseñanza a la que podamos dedicar atención. Queremos continuar formándonos, revisar lo que haga falta y mejorar la organización del estudio sin perder el trato que permite conocer a las personas.

Este aniversario nos ofrece una ocasión para detenernos y recordar por qué quisimos abrir Alameda: queríamos disponer de un espacio donde enseñar Pilates de una manera en la que creyéramos y que pudiéramos seguir construyendo con el tiempo. Diecinueve años después, esa intención permanece, enriquecida por todo lo que hemos aprendido trabajando con quienes han pasado por nuestras clases.

Hoy queremos agradeceros que hayáis formado parte de ese recorrido. A quienes estabais al principio, a quienes os habéis incorporado después y a quienes compartisteis con nosotros una etapa, gracias por la confianza y por vuestra aportación a la vida del estudio. Celebramos este aniversario con el deseo de seguir preparando las clases, escuchando y enseñando con la atención que ha guiado el proyecto desde que abrimos sus puertas en octubre de 2007.

Sandra y Fran
Alameda Studio Pilates Center · Santander